Analogia de la Tortuga Ciega

Cierta vez, mientras Buda impartía una enseñanza, les dijo a sus discípulos: «Imaginad que hay un inmenso y profundo océano, tan grande como este mundo, sobre el que flota una argolla de oro, y que en el fondo vive una tortuga ciega que sube a la superficie una vez cada cien mil años. ¿Cuántas posibilidades habría de que introdujera la cabeza dentro de la argolla?».

En este contexto, el inmenso y profundo océano se refiere al samsara, el ciclo de vidas impuras que hemos experimentado sin cesar desde tiempo sin principio, vida tras vida de manera continua; la argolla de oro se refiere a las enseñanzas de Buda, el Dharma; y la tortuga ciega, a uno mismo. Desde el punto de vista de la sabiduría, mentalmente no hay mucha diferencia entre nosotros y la tortuga; y aunque nuestros ojos físicos no estén ciegos, el ojo de nuestra sabiduría sí lo está. Durante la mayoría de nuestras vidas pasadas hemos permanecido en el fondo del océano del samsara, en los reinos inferiores, y hemos subido a la superficie como seres humanos muy raramente. Incluso cuando logramos un renacimiento humano, es muy raro encontrar la argolla de oro del Budadharma porque esta no permanece en el mismo sitio, sino que se va desplazando de un lugar a otro, el océano del samsara es inmenso y el ojo de nuestra sabiduría está siempre cerrado.

Luego de contemplar sobre esta analogía, podemos llegar a la siguiente conclusión: “Ahora he obtenido un renacimiento humano y tengo la oportunidad de alcanzar la liberación permanente del sufrimiento y la felicidad suprema de la iluminación con la práctica de Dharma. Desperdiciar esta preciosa oportunidad dedicándome a actividades sin sentido sería la mayornecedad”

Extraído del libro Budismo Moderno de Gueshe Kelsang Gyatso Rinpoche (Descargalo gratis en este link)

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