¿Qué es la Meditación?
La meditación es el mejor método para familiarizar nuestra mente con la virtud. Cuanto más nos familiaricemos con la práctica de la virtud, de mayor paz y tranquilidad disfrutaremos. Cuando nuestra mente está serena, dejamos de tener preocupaciones y problemas, y experimentamos verdadera felicidad.
En cambio, si carecemos de paz mental, por muy agradables que sean las condiciones externas que nos rodean, no seremos felices. Si cultivamos una mente tranquila y apacible, gozaremos de felicidad continua aunque tengamos que enfrentarnos con circunstancias adversas. Por ello, es de suma importancia que nos adiestremos en la meditación.
Tipos de Meditación
La meditación puede ser de dos tipos: analítica o de emplazamiento. Cuando contemplamos o estudiamos el significado de cualquier texto de Dharma que hayamos leído o escuchado, estamos realizando una meditación analítica. La contemplación profunda de esta enseñanza nos conducirá a una determinada conclusión o a generar una actitud mental virtuosa. Esta conclusión o actitud mental será el objeto de la meditación de emplazamiento.
Esta conclusión o actitud mental será el objeto de la meditación de emplazamiento. Cuando hayamos encontrado el objeto deseado por medio de la meditación analítica, debemos concentrarnos en él sin distracciones durante tanto tiempo como podamos para familiarizarnos con él. Esta concentración convergente es la meditación de emplazamiento. El término meditación suele utilizarse para referirse a la meditación de emplazamiento, y contemplación, a la meditación analítica.
La meditación de emplazamiento depende de la contemplación, y esta, de la escucha o lectura de las enseñanzas de Dharma.
Objeto de la meditación
Por lo general, podemos utilizar cualquier objeto virtuoso como objeto de meditación.
Si descubrimos que como resultado de familiarizarnos con un determinado objeto nuestra mente encuentra paz y bienestar, es señal de que es beneficioso. Si produce el efecto contrario, significa que es perjudicial y no nos conviene. También hay objetos neutros que no producen en la mente efectos favorables ni desfavorables.
Tipos de objetos
Existen innumerables objetos virtuosos, pero los más importantes son los objetos de las veintiuna prácticas de meditación, desde la devoción al Guía Espiritual hasta la vacuidad, la naturaleza última de todos los fenómenos. Para una descripción detallada de estas prácticas, véase el Nuevo manual de meditación.
Si confiamos en un Guía Espiritual cualificado, abrimos la puerta de la práctica de Dharma. Gracias a sus bendiciones, generaremos fe y confianza en nuestro adiestramiento espiritual y podremos lograr con facilidad las realizaciones de las etapas del camino. Por lo tanto, es importante meditar sobre la manera correcta de confiar en el Guía Espiritual.
Debemos meditar sobre nuestra preciosa existencia humana a fin de reconocer y apreciar la magnífica oportunidad para adiestrarnos en el Dharma de que ahora disponemos. Si apreciamos el gran potencial de nuestra existencia humana, no la echaremos a perder en actividades sin sentido.
Para vencer la pereza y asegurarnos de que nuestra práctica se mantiene pura y libre de motivaciones mundanas, hemos de meditar sobre la muerte y la impermanencia. Si practicamos el Dharma de corazón, lograremos realizaciones con facilidad.
La meditación sobre los sufrimientos de los renacimientos inferiores, la práctica sincera de refugio en las Tres Joyas, el evitar acciones perjudiciales y el ejercicio de la virtud nos protegen de caer en los reinos inferiores y nos garantizan que en vidas futuras obtendremos preciosos renacimientos humanos dotados de las condiciones necesarias para adiestrarnos en el Dharma.
Para generar de manera espontánea el deseo de alcanzar la liberación última o nirvana, hemos de meditar sobre los sufrimientos de los seres humanos y de los dioses. Este deseo, llamado renuncia, nos anima a completar la práctica de los caminos espirituales, los métodos propiamente dichos que nos conducen al logro de la liberación total.
También tenemos que meditar en el amor, la compasión y la bodhichita para reducir nuestra estimación propia y sentir verdadero afecto hacia todos los seres sintientes.
Con esta motivación pura hemos de adiestrarnos en la meditación para lograr la permanencia apacible, un estado de profunda concentración, y la sabiduría especial denominada visión superior. De este modo, podremos disipar nuestra ignorancia y eliminar las dos obstrucciones que nos impiden convertirnos en un Buda.
Si deseas obtener una experiencia directa de la meditación, eres binvenid@ a asistir a alguna de las actividades que tenemos programadas, tanto entre semana como en el fin de semana.

