¿Qué es la meditación?

La meditación es una mente que se enfoca de manera convergente en un objeto virtuoso y cuya función es apaciguar y calmar la mente. La práctica de la meditación es un método para familiarizar nuestra mente con la virtud. Cuando nuestra mente está en paz, estamos libres de preocupaciones y problemas, y experimentamos verdadera felicidad.

Mediante el adiestramiento en la meditación podemos sentirnos felices en todo momento, porque practicándola se pacifica la mente, y cuando está en paz nos sentimos felices, aun cuando las condiciones externas sean precarias. En cambio, si la mente no está en paz no seremos felices, aunque estemos rodeados de las mejores condiciones externas. Esto lo podemos entender por propia experiencia. Puesto que el verdadero método para calmar la mente es el adiestramiento en la meditación, debemos aplicarnos a él con esfuerzo.

Si deseas obtener una experiencia directa de la meditación, eres binvenid@ a asistir a alguna de las clases que tenemos programadas, tanto entre semana como en el fin de semana.

La meditación puede ser de dos tipos: analítica o de emplazamiento. La meditación analítica consiste en contemplar el significado de cualquier enseñanza espiritual que hayamos leído o escuchado. La contemplación profunda de esta enseñanza nos conducirá a una conclusión definitiva o a generar un determinado estado mental virtuoso. Esta conclusión o estado mental virtuoso será el objeto de la meditación de emplazamiento. Entonces nos concentramos de manera convergente en esta conclusión o estado virtuoso sin distracciones, durante tanto tiempo como podamos, para familiarizarnos por completo con él. Esta concentración convergente es la meditación de emplazamiento. El término contemplación suele utilizarse para referirse a la meditación analítica, y meditación, a la meditación de emplazamiento. La meditación de emplazamiento depende de la meditación analítica, y esta, de la escucha o lectura de las enseñanzas espirituales.

El objetivo de la meditación

El objetivo de la meditación es desarrollar tipos de mente que nos ayudan a obtener felicidad duradera y bienestar y, a su vez, abandonar los tipos de mente que no lo hacen (las perturbaciones mentales).

Si observamos nuestra vida, probablemente nos daremos cuenta que la mayor parte de nuestro tiempo y energía los dedicamos a obtener placeres mundanos. Ponemos mucho esfuerzo en conseguir seguridad material, perseguimos placeres y diversiones, o intentamos obtener una buena reputación, etc. Aunque estas cosas puede que nos satisfagan de manera temporal, no pasa mucho tiempo y la insatisfacción se manifiesta con toda su fuera otra vez. Los objetos y las condiciones externas no pueden darnos, en ningún caso, la paz interior y felicidad duradera que deseamos.

Es más, las preocupaciones mundanas, directa o indirectamente, son siempre causa del sufrimiento físico y mental que experimentamos, ya que aumentan nuestro odio, apego, celos, frustración… Al estar únicamente preocupados de que se cumplan nuestros deseos, inevitablemente entramos en conflicto con los demás.

Si la verdadera paz interior no se puede encontrar entre las posesiones mundanas, ¿dónde podemos encontrarla? La felicidad y el sufrimiento son estados mentales, por lo que sus causas principales no pueden encontrarse fuera de la mente misma. Si nuestra mente está en paz, seremos felices de manera duradera, independientemente de cómo sean las condiciones externas; pero si perdemos la paz mental nunca seremos felices, no importa lo buenas que sean nuestras condiciones externas.

El método para adiestrar nuestra mente en la paz interior es la práctica de la meditación.

Los beneficios de la meditación

Si nos adiestramos en la meditación, descubriremos paz en nuestro interior y disfrutaremos de una felicidad cada vez más pura. Finalmente, gozaremos en todo momento de felicidad, aunque tengamos que enfrentarnos con las circunstancias más adversas.

Nuestra mente se volverá lúcida y espaciosa, y nos sentiremos restablecidos. Cuando el mar está encrespado, el sedimento del fondo se agita y el agua se enturbia; pero cuando el viento cesa, el lodo se deposita en el fondo de manera gradual y el agua se vuelve transparente. Del mismo modo, cuando por medio de la concentración en la respiración logramos calmar el flujo incesante de las distracciones, nuestra mente se vuelve especialmente lúcida y clara. Entonces, intentamos permanecer en este estado de calma mental durante un tiempo.

Cuando la turbulencia de las distracciones disminuye y nuestra mente se calma, surge de manera natural en nuestro interior un sentimiento profundo de felicidad y satisfacción que nos ayuda a hacer frente al ajetreo y las dificultades de la vida diaria. La mayoría de las tensiones que sufrimos tienen su origen en la mente, y muchos de nuestros problemas, incluida la mala salud, son provocados o agravados por el estrés. Con solo practicar la meditación en la respiración durante diez o quince minutos al día, podremos reducir nuestro estrés.

Sin embargo, deberíamos saber que nuestro deseo principal es estar permanentemente libre de problemas y  sufrimiento y experimentar una profunda paz interior de manera permanente. Por lo tanto, deberíamos ir más allá de la simple meditación en la respiración y realizar las meditaciones que se presentan en el ciclo de veintiuna meditaciones del Lamrin, descritas en “El Nuevo Manual de Meditación”.

El objeto de meditación

En general cualquier objeto virtuoso puede ser un objeto de meditación. Si descubrimos, que a través de familiarizar nuestra mente con un determinado objeto, nuestra mente se vuelve más clara y calmada, esto es una indicación que ese objeto es virtuoso para nosotros. En cambio, si nuestra mente se perturba indica que ese objeto no es virtuoso para nosotros. También hay multitud de objetos neutros que no tienen una influencia positiva o negativa en nuestra mente. Hay diferentes objetos virtuosos pero los más significativos son los objetos de las veintiuna meditaciones del Lamrim, empezando con “Confianza en el Guía Espiritual” y acabando con la meditación en la vacuidad, la naturaleza última de todos los fenómenos. Estas veintiuna meditaciones se explican en más detalles en “El Nuevo Manual de Meditación”.

Meditamos en el amor, la compasión, y la Bodhichitta, para desarrollar un buen corazón y una intención pura hacia todos los seres sintientes. Con este “buen corazón” meditamos para realizar la permanencia apacible y la visión superior. De esta manera, podemos superar nuestra ignorancia.

Si te animas a probarlo, aquí encontrarás las instrucciones para una meditación sencilla en la respiración así como algunos consejos para aprender a meditar.

Para más información puedes ver “El Nuevo Manual de Meditación”